jueves, agosto 23, 2007

Miiiiimi mimimimimiiiiiimi ...

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I'm Your New God

Quienes conozcan la música que hace el amigo Yngwie Malmsteen, al margen de que les pueda gustar o no, no van a tener más cojones que reconocer que poca gente es capaz de tocar como él, con un dominio de la técnica y una rapidez como las que demuestra. Claro que luego está el aspecto de que sus composiciones suelen ser del tipo masturbatorio, del de poner los ojos en blanco mientras toca a velocidad endiablada por el mástil, desproveyéndo totalmente de feeling a una canción que podría haberlo tenido si hubiera contado con diez minutos menos de solo virtuoso.

Siendo justos, no es el único guitarrista grillado que piensa que la música es un ego-trip en el que correr a toda leche y nada más es lo único que importa. Ni siquiera es el más risible de todos (ahí tenemos por ejemplo a Timo Tolkki, de Stratovarius, que merece cienes y cienes de posts). Pero resulta que hay por ahí una serie de videos parodiando unas lecciones suyas de guitarra, que no tienen desperdicio. Los videos tienen ya un tiempecito, pero son graciosos. Basicamente doblan su voz y el sonido de su guitarra para que no acierte ni una puñetera nota, mientras suelta perlas egomaníacas del tipo "check this shit out, i'm amazing'. Me acordé de ellos el otro día y los busqué en el Youtube, pero no están debido a temas de copyright creo. Merecen la pena ser vistos, y los he encontrado en una pagina de myspace.
Yngwie Malmsteen Parody

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lunes, agosto 13, 2007

Dance epidemic tonight!

Anoche, justo en el momento anterior al de caer dormido, en esa difusa franja de semi-inconsciencia que en algunos entes -sobre todo políticos- es perenne y dura toda la vida, tuve un pensamiento de éstos fugaces que no se sabe muy bien a cuento de qué aparecen, que más o menos venía a ser:
"Joder que ganas tengo de ir a un concierto cagontó"

Y es que ni me acuerdo del último concierto al que fui. Posiblemente fue al de unos amigos en la feria de mi pueblo, allá por octubre, lo cual es un poco triste porque desde el mes de noviembre que llevo en Madrid, con la diferencia existente entre mi fermoso pueblo y la capital en cuanto a cantidad de concis, no he sido capaz de ir a ninguno (el último que me perdí fue el de Bebo & Chucho Valdés, hace poco, que a buen seguro me habría puesto el pito gordo y las gónadas como cocos). Por no mencionar las infinitas jams sessions a las que quiero ir y a las que Irene no me quiere acompañar porque es una mala mujer y porque ya sólo escucha la música que sale de su cerebro.
Pero si bien el último pensamiento de anoche fue el que menciono, quizá debido al extraño equilibrio cósmico por el que se rige mi envidiable vida, uno de las primeras cosas que he hecho esta mañana ha sido enterarme de que Electric Six viene a los madriles el próximo octubre. Y ha sido enterarme y practicamente en el mismo instante decidir que servidor estará ahí, viendo a ese fascinante grupo de mongólicos angelillos musicales. Y bueno, creo que tengo tiempo de sobra para convencer a mi partenaire de que me acompañe, que me lo debe por todo el sufrimiento que me ocasionan sus gatos.
Habrá quien no los conozca, pero como este blog ilumina al ignorante y da de comer zurrapa de lomo al sediento, ahí quedan unas perlas:





A disfrutar amigüitos!

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miércoles, agosto 08, 2007

Exfoliante casero

Aviso: post gilipollesco. Dale a seguir leyendo para obtener una información totalmente inútil.

Fregar los platos es una actividad alienante y embrutecedora. Sobre todo cuando vas a colocar el vaso ese de cocacola que te regalaron en el MacDonalds, se escurre, y se rompe no contra el suelo, sino contra el escurreplatos que se encuentra colgado en la pared a la altura de la frente. Aparte del tajo que ha conseguido servidor en el dedo, y de forma indirecta e igualmente estúpida, del tajo que ha recibido Irene en la pierna, hemos advertido que al fregar a pecho descubierto, todo mi -hipermusculado- torso ha quedado repleto de microcristales. Una nube de partículas erosionantes ha quedado adherida y a falta de pinzas, con cada manotazo que me doy, me hago arañazos como si me rascara con los guantes de Tong Po.

Tong Po, coño, el de kickboxer.


Y ésto me ha dado una idea, con salida comercial. El nuevo gel exfoliante con microparticulas de cristales. O su variante con escoria y/o clavos. Si Amancio Ortega levantó su imperio a partir de un par de tiendas de ropa, está claro que con una idea lo suficientemente buena, como la mía, puedo desbancar a las grandes empresas de cosmética.

Resultados visibles desde el primer día.



Y bueno, ejem, si has leído el post entero, te mereces un premio. A disfrutar!

Los Seísmos - El Terremoto - ZappInternet

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viernes, julio 27, 2007

My Funny Valentine

Viernes por la tarde/noche. Tras un par de cervezas me dejo caer en el sillón que hay frente a la ventana, y observo relajadamente como el día va dejando paso a la noche, como la última tanda de coches abandona Madrid en busca de la playa, y como se van encendiendo las luces en las ventanas de aquellos edificios, a lo lejos tras el cinturón de la M-30. Está sonando la trompeta de Chet Baker, creando una melodia que casi se podría acariciar con la mano, y de pronto deja paso a su voz castigada por las drogas. Es My Funny Valentine, la versión del disco Silence que grabara junto a Billy Higgins y Charlie Haden.

Si se escucha la versión de este tema, cantado y sin trompeta, por Baker, y a continuación la que comento, grabada años despues, se da cuenta uno de que la vida le había pasado por encima al trompetista. La primera canción es romántica, suave, lenta. La voz hipnótica y susurrante de Chet Baker es el hilo conductor de la música, a la que se van añadiendo un contrabajo, un piano y finalmente una batería, se diría que tímidamente y pidiendo permiso.



La segunda, empieza de otra forma. No parece un ejercicio de introspección como la primera. En la primera Chet no llegaba a tocar la trompeta, pero aquí le dan paso el piano y la batería, que entran con un ritmo diferente, más rápido y agresivo. Más ritmico.

Luego canta Chet, y la verdad, parece otro. Ya no es el joven de antes y, de alguna forma, las drogas están presentes en la canción. Su adicción a la heroína le costó cara, le partieron la boca en una pelea relacionada con ese asunto y cuando digo que le partieron la boca me refiero a que no le dejaron un diente sano. Tuvo que modificar la boquilla de su trompeta para poder seguir tocando. Cecea, el romanticismo ha dejado paso a otro tipo de sentimiento, quizá el dolor. El músico que reconoció haber tomado tanta droga como para matar a un cuarto de millón de personas normales es capaz, todavía, de crear magia.


Chet Baker 1929-1988


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