jueves, febrero 16, 2006

Sí, cuanto sabemos.

O no. Particularizando, servidor no sabe un pijo.


A estas alturas de la vida, mi limitado cerebro está cargado de datos inutiles: en los comics Marvel el tiempo pasa 7 veces más lento que en la vida real, no hay una puta marca de galletas en el super que no tenga grasas hidrogenadas, hay un truco en el primer FIFA de megadrive para meter goles quitandole el balón de las manos al portero y el actor que hacía de Chewbacca era el mismo que hacia de Bigfoot en la serie (y película) de Harry y los Henderson y además salía en la serie Misfits of Science (por cierto, era negro). Asumo que (des)conocimientos igual de estúpidos campan a sus anchas por las mentes de cualquier persona, desde gente que se acuerda de la canción del anuncio de la colonia chispas o amargados que te dicen que Nono, el robot de Ulises XXI, no sale en la Ilíada (que por cierto, no me he leído).

En fín, todo este parrafo preliminar sirve como introducción a la siguiente sentencia, con la que en realidad no tiene que ver una puta mierda:

"Solo sé que no sé nada".

(Ruido de platillos)

No lo digo yo, lo dijo Sócrates. Y mucho no debía saber el pobre ya que un día se puso hasta el ojete de cicuta. Pero subyace en sus palabras una gran verdad.

¿A qué viene ésto? Pues a que, tras mucho tiempo, demasiado, creyendo que podía presumir de saber de algo, y ésto es: la música, me doy cuenta de que estoy tan perdido como un vodka limón en manos de john bonham.

No hace mucho, un par de años, que empecé a escuchar jazz de forma frecuente. No lo veo como una especie de evolución, como pasa en otros campos en los que para poder apreciar algo debes tener dominado todo el estadio inferior. No, simplemente, una tarde de sopor, decidí que en vez de bajarme otro disco machacón de algún grupo de peludos nórdicos, debía probar qué más cosas me ofrecía el soulseek. Igual me podría haber dado por los cuplés, pero como tenía recientita una pelicula (no me acuerdo cual, pero salía Sean Connery) en la que la banda sonora era de cool jazz, me dió por ahí. Me bajé el Interstellar Space, el último disco que alguien profano debe escuchar, pues está a un nivel de comprensión semejante al del plano de existencia de los primordiales. John Coltrane firmaba, y aunque el disco me dejó absolutamente tocado (no sabía decir si era bueno, si era malo, si me gustaba, si lo odiaba... no podía decir absolutamente una mierda de un trabajo tan marciano como ese), me apunté el nombre para futuras referencias. Con el tiempo descubrí que ese tal coltrane había sido un genio fugaz, que dejó grabaciones míticas y que formó parte de una generación que dió un vuelco a lo que venía siendo el jazz, junto a gente como Thelonius Monk, Dizzy Gillespie, o charles Mingus. Pero joder, no estaba mal como punto de inflexión. coltrane tenía un disco, "A love supreme", que formaba parte de una trilogía dedicada a Dios, que era lo que finalmente me reventó el escroto. Escuchar un disco formado por 4 canciones, todas sobre la misma sencilla base de bajo, parece que no va a triunfar demasiado, y sin embargo, ese disco era la pura esencia de lo que me había imaginado yo siempre que era el jazz, libertad absoluta, nada de ligazones, de estructuras, de limites. Fue como si una gran parte del mapa de warcraft en el que vivía se desplegara ante mí tras desaparecer la niebla de guerra. Todo un puto mundo que descubrir. Entonces, viendo lo que tenía delante, me daba un poco de verguenza el reconocer que no mucho tiempo atrás me refocilaba pensando en la cantidad de grupos raros que podía conocer, que a la mayoría de gente ni le sonaba, como si eso fuera algo de lo que sentir orgullo. Vaya tontuna. Acababa de darme cuenta de que no conocía lo verdaderamente importante, de que era todo un ignorante. También ayudó que en ese momento hubiera algo de retroalimentación por parte de un par de amiguetes que estaban flipándolo igualmente. Empecé a empaparme.

A Coltrane le siguió Miles Davis, otro pope del asunto, y un innovador como pocas veces se ha visto (mirad la foto, qué pelazo). Luego vinieron los guitarristas, John Maclaughlin, Al diMeola, Pat Metheny... Las maravillosas idas de olla de Herbie Hancock (quien por cierto, hizo la banda sonora de Death Wish, desde ahora no concibo otro acompañamiento musical para la cara de perro de Charles Bronson). Conocí a los clásicos de la mano de Duke Ellington (no hay nada como su disco con Coltrane para empezar una sesión de estudio matutina) y a los no tan clásicos de la mano de Nicola Conte y el Blue Trip Jazzanova. Aluciné pepinillos con la acojonante voz de seda de Billie Holiday, con la melancolia de Monica Zetterlund y con el piano trágico de Bill Evans, almidoné mis pantucos con el virtuosismo de la mano quemada de Django Reindhart y con las incandescentes notas de Chick Corea. Me tiré de los pelos de los huevos oyendo a Kenny Garrett haciendo llorar a su saxo. Ahora estoy empezando a escuchar a uno de los grandes, Charlie Parker. Charlie es la puta musica hecha persona. Continuamente estoy mezclando épocas, estilos, y todo sin salirme del vasto territorio que abarca esta música: modal, cool, avant-garde, be-bop, dixieland... cada etiqueta engloba un mundo completamente distinto del anterior. Es como si me hubieran tenido encerrado en una cueva toda la puta vida y de pronto me sacaran y me quisieran enseñar todo de golpe. Me repito, pero es así.

Y todo esto amigos míos - y es lo que me encanta del asunto - es una minúscula gotita en el oceano de lo que me queda por descubrir.

Gñ!

3 comentarios:

Xiana dijo...

Por lo menos tú también conoces Misfits of Science (en Galicia la echaron como Os Feiticeiros da Ciencia)...

Ya pensé que era la única

Perro De Lobo dijo...

Sí, aquí también la estuvieron echando durante un verano, hace bastante tiempo. Estaba muy bien esa serie, y era original.
Este pequeño off-topic me ha abierto el apetito para escribir otra entradita sobre series.

David Martínez dijo...

Esto me pasa por ansias. En vz de esperarme a que me recomendaras los tres discos que ya me habías recomendado, he tenido que leer esto... con consecuencias catastróficas para mi ancho de banda :-/

En fin, además me tendrás que pasar algo del Django ese, que quise buscar cosillas desde que escuché la de Minor Swing del tito IA, y o ha habido suerte.